La primera edición se llenó, así que abrí la siguiente. La fecha está por confirmar: te inscribes y pagas ahora — con Mercado Pago o por transferencia — y te aviso la fecha exacta en cuanto la cierre, con tiempo para que la agendes. Somos máximo 20 personas.
Inscribirme al taller ¿Ya hiciste el taller? Entra a Mi cuenta para ver tu material.Una mañana en Santiago, de 9 a 13, presencial o en vivo por pantalla. Si usas Claude, conoces la rutina: te responde bien… y el trabajo igual lo terminas haciendo tú. Copias lo que te dio, lo pegas en la planilla, lo mandas por correo, y la próxima semana le explicas todo de nuevo. Lo que casi nadie sabe es que la misma cuenta trae otra herramienta: Claude Code. No te responde con texto — trabaja dentro de tu computador: abre tus archivos, arma el informe, construye y publica tu página. Sin que escribas una línea de código.
En una mañana la aprendes con lo tuyo — esa idea que tienes dando vueltas, o esa tarea que te come horas todas las semanas — y lo dejamos andando en internet ese mismo día.
Lo hago yo, Gina Strauss. No soy programadora: soy emprendedora y tengo mis propios negocios andando en internet — las páginas las hice yo, con esto mismo. Somos pocos: máximo 20 personas, más 5 cupos gratis para estudiantes.
Ya pagas Claude. Estás usando la mitad de lo que compraste. La otra mitad se aprende en una mañana.
¡Lánzate! $150.000 IVA incluido · hasta 3 cuotas sin interés · pago seguroSon cuatro requisitos. Si alguno no lo puedes cumplir, no pagues todavía — escríbeme y lo vemos.
No apuntes. No un curso que vas a ver después. Algo tuyo funcionando, con dirección propia, que puedes mandar por WhatsApp esa misma noche.
Y "algo tuyo" es lo que tú necesites: una página si vendes o te contratan; una herramienta interna si lo que te falta es orden — llevar el stock, tomar pedidos, cuadrar lo que hoy anotas en un cuaderno; una aplicación simple que use tu equipo desde el celular. Es la misma herramienta y la misma tarde. Tú traes tu idea — o tu problema — y partimos por ahí.
Ojo: lo de abajo es solo un ejemplo —el caso más típico, un sitio de negocio— para que veas cómo se ve algo recién salido del taller. El domingo vas a estar mirando lo tuyo, sea lo que sea.
Contenido de ejemplo. El tuyo va en su lugar.
Te enseño a usar Claude Code.
Si ya usas Claude para que te escriba textos o te resuelva dudas, eso es el chat. Y con el chat, ¿te suena esto?
Él piensa, pero las manos las pones tú. Claude Code corta ese cable: trabaja dentro de tu computador, con tus archivos de verdad. Claude te contesta. Claude Code te hace la pega.
Un lunes cualquiera, con las dos: con el chat le subes la planilla por partes, copias sus respuestas al Excel, cuadras los totales a mano y mandas el informe — una hora, si andas rápido. Con Claude Code le dices "hazme el informe de la semana": abre la planilla real, lo arma entero y te lo deja listo para mandar. Y el lunes siguiente, como ya quedó armado, son diez segundos.
Esa es la diferencia entre pedirle a alguien que te explique cómo se construye una casa, y que la construya.
Y no lo es. Esa pantalla negra hoy es una conversación: le escribes en español lo que quieres y te contesta. No hay nada que memorizar. El susto dura como diez minutos — y después no la vas a querer soltar.
Esta es la parte que casi nadie te va a ofrecer. No te voy a enseñar en una aplicación con botones hecha para principiantes. Vas a usar exactamente las mismas herramientas que usa alguien que lleva quince años programando: la misma pantalla, la misma forma de publicar.
La única diferencia es que tú no vas a escribir el código. Lo vas a pedir.
Podría enseñarte con botones y te irías con una página igual. Pero te irías sin esto.
Esto es lo que casi nadie ha entendido todavía: no es una herramienta para hacer páginas web. Es la misma herramienta para lo que se te ocurra.
El domingo salimos con lo tuyo andando. Eso es lo que nos alcanza en una mañana y es lo que te prometo. Lo otro no lo construimos ese día — pero sales sabiendo que se puede y sabiendo cómo pedirlo.
Encargar una página parte en varios cientos de lucas y se demora semanas. Y lo caro no es la plata: es que después cada palabra que quieras cambiar depende de que otro tenga tiempo. Le escribes, esperas, le pagas de nuevo. Y esperas otra vez.
Lo que te llevas de esta tarde no es el sitio. Es dejar de depender de nadie para mover lo tuyo. El sitio es la prueba de que puedes.
Es tu momento. Cuando salgas del taller, eso que arrastras hace meses está resuelto. O sigue esperando otro mes.
¡Lánzate! $150.000 IVA incluido · hasta 3 cuotas sin interés · pago seguro
No soy programadora ni profesora de computación. Soy emprendedora, igual que la mayoría de los que van a estar en la sala: tengo mis negocios andando y me paso el día resolviendo cosas — pedidos, stock, clientes, los informes de siempre.
Aprendí a usar esto por necesidad, no por curiosidad. Y terminé haciendo cosas que hace un año no me imaginaba capaz de hacer sola: sitios completos, herramientas que me ordenan las ventas, cosas que antes había que pagarle a alguien o simplemente no se hacían.
Lo que gané no fue aprender a programar. Fue ahorrar tiempo, ahorrar plata y tener mis negocios ordenados — y dejar de esperar a que otro tuviera un hueco en su agenda para mover lo mío.
Eso es exactamente lo que te vengo a enseñar el domingo.
Y estas las hice yo, con la misma herramienta que vas a usar tú. No son maquetas: están andando, con clientes de verdad. Entra y míralas.
Las páginas de arriba las puedes abrir. Esto no, porque es mi panel privado — pero es la parte que más quiero que entiendas, porque no es una página web. Es el sistema con el que llevo la heladería todos los días, y también me lo hice yo:
Nada de eso lo compré ni me lo hizo nadie: se lo fui pidiendo, de a poco, igual como vas a partir tú el domingo. Empecé por una página. Terminé con esto.
Prefiero que llegues sabiendo esto a que llegues esperando otra cosa.
El taller es para aprender a hacerlo tú. Pero si lo que necesitas es un sistema para tu negocio y no tienes las tardes para construirlo, también lo hago a pedido. Es el otro lado de LanzAi, y es de lo que vivo el resto del año.
Lo que hoy haces a mano —los pedidos en un cuaderno, el stock en una planilla, el informe de todos los lunes, las inscripciones por WhatsApp— convertido en un sistema hecho para cómo funciona tu negocio. No una plantilla ni un programa genérico al que te tienes que amoldar.
Lo construyo con las mismas herramientas que te enseño el domingo — por eso sale en semanas y no en meses, y por eso puedo cobrar lo que cobro. Y lo construyo yo: hablas conmigo, no con un ejecutivo de cuentas.
Ver software a medidaLanding simple $100.000 · sitios desde $600.000 · herramientas internas desde $1.500.000 · primera conversación sin costo
Sin costo. Para escolares y universitarios hasta los 23 años. Porque a esa edad tener algo propio andando en internet te cambia el año, y la plata no debería ser el motivo por el que no.
Hay 5 cupos de estudiante para la próxima edición. Si eres estudiante, postula ahora: los cupos de estudiante se reparten primero entre quienes ya están anotados.
Pregúntale al asistente del taller. Sabe todo lo que está en esta página y responde al tiro. Si no sabe algo, te manda conmigo.
Lo responde una IA con la información de esta página. Si necesitas hablar conmigo, escríbeme por WhatsApp.
Sí. Aparte del taller hago software a medida para negocios: sitios que venden, sistemas de pedidos e inventario, paneles de reportes, portales de inscripción, automatizaciones. Está todo explicado —con precios— en lanzai.cl/software. La primera conversación no se cobra.
No. Le hablas a Claude Code en español, como le explicarías tu idea o tu problema a cualquiera, y él escribe el código y lo publica. Tu trabajo es pedir bien y revisar el resultado. Eso se aprende en la primera hora.
Piensa en lo que pasa después de que Claude te responde: copias lo que te dio, lo pegas en la planilla, lo mandas por correo, y la próxima semana le explicas todo de nuevo. En el chat, las manos las pones tú. Claude Code trabaja dentro de tu computador: abre tus archivos de verdad, hace la tarea completa y lo que armas una vez queda como herramienta tuya para siempre. El taller es aprender a cruzar ese puente — y es más corto de lo que crees, porque hablarle ya sabes.
Sí, entero. Queda en tu cuenta, con tu dirección. Yo no tengo control sobre él ni te cobro nada por mantenerlo. Si mañana quieres cambiarlo, lo cambias tú.
Publicarlo es gratis, y desde el domingo tu sitio queda con dirección propia y andando —algo como tunegocio.vercel.app—, que no cuesta nada ni se vence. Si además quieres un dominio tipo tunegocio.cl, son unos $10.000 al año: eso no alcanzamos a verlo en la tarde, pero te mando el paso a paso después de la clase para que lo hagas cuando quieras.
Se llega, y son tres escalones. El domingo subimos el primero completo:
1. Agilizar — hacerlo tú, y rápido. Lo que antes dependía de que otro tuviera tiempo y demoraba semanas, lo haces tú en una mañana. Esto es lo que hacemos el domingo, y sales con ello funcionando.
2. Automatizar — que se repita sin ti. Defines el proceso una vez y después se cumple solo: le sacas la foto a la boleta del proveedor y los insumos entran a tu inventario sin que tipees nada.
3. Autonomizar — que decida sin ti. Ya no repite una regla tuya: mira la situación y resuelve qué hacer — que el sistema vea el stock y la venta, y decida solo que esta semana hay que fabricar.
Los escalones 2 y 3 no caben en una mañana, y prefiero decírtelo antes de que pagues. Pero el domingo no solo subes el primero: aprendes a subir. Sales sabiendo que se puede y sabiendo cómo pedirlo, que es lo que casi nadie sabe. Yo llegué a mi sistema por ese mismo camino, pidiéndoselo de a poco.
Y por eso trabajamos en la pantalla negra y no en una aplicación con botones bonitos. Esa pantalla es el único lugar donde esto se conecta con el resto de tu computador y de tus cuentas. Aprenderla el domingo es lo que después te deja automatizar y autonomizar — sin ella, te quedas en el primer escalón para siempre.
No. Lo que construyas es tuyo y sigue funcionando para siempre, aunque canceles al día siguiente. Tu sitio queda publicado, con su dirección, y cualquiera puede seguir entrando. Los archivos también quedan en tu computador.
Lo que sí pierdes es la herramienta: sin la suscripción no le puedes pedir cambios nuevos. Tu página queda tal como la dejaste.
Y puedes volver cuando quieras. Si en tres meses necesitas cambiar algo, pagas ese mes, haces los cambios y cancelas de nuevo. Tu proyecto te está esperando intacto: no se pierde nada por haberte ido.
En Santiago. La dirección exacta te la mando unos días antes, por correo y por WhatsApp, junto con el recordatorio. Lo que sí te llega apenas reservas es la guía de preparación, que es lo que necesitas para llegar listo.
Sí. El cupo no es reembolsable, pero lo puedes pasar a otra persona o correrlo a la próxima fecha. Avísame antes y lo arreglamos.
Los 5 cupos de estudiante son gratis. No se pagan con plata — se pagan devolviendo la mano.